Huevos orgánicos falsos: cómo nos engaña la industria | Preocupaciones por la ROE
Muchos consumidores confían en que sus huevos sean orgánicos o al menos de corral. Los autores preocupados se preguntan: ¿Pueden los consumidores realmente confiar en lo que está escrito en los huevos? Y en muchos casos llegamos a la conclusión: los huevos yacen.
Todo empieza en el supermercado: las cajas dicen un país de fabricación, los huevos dicen otro. Se supone que es normal, pero la confianza de nuestros periodistas en las pelotas se está viendo afectada.
Entonces vamos a las granjas de postura y vemos cómo se producen los huevos. Sobre todo, descubrimos gallinas abandonadas, encerradas y obligadas a poner huevos en condiciones miserables. Y allí también, donde se supone que se producen huevos de gallinas camperas e incluso huevos orgánicos.
El sello KAT se utiliza principalmente para garantizar el cumplimiento de las normas en la producción de huevos. Pero nuestra investigación muestra que los controles son fáciles de eludir y que muchos huevos provienen de crueldad animal a pesar del sello. Foodwatch nos explica las lagunas del sistema y por qué los huevos necesitan un nuevo sistema. El tamaño de la granja, la agricultura masiva y la presión de los precios siempre garantizan que nuestros huevos se produzcan lejos de cualquier estándar que sea evidente por sí mismo.



